El proceso formal de ingreso de Uruguay al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) marca un hito estratégico para la cadena cárnica nacional. En lo que va de 2025, las exportaciones de carne a los países miembros del bloque ya superan los US$ 200 millones, representando aproximadamente el 7% del total de ventas externas del sector. Este flujo comercial, sin embargo, opera bajo la sombra de aranceles elevados que el acuerdo promete desmantelar, liberando un potencial de crecimiento significativo.
Mercados clave y el peso de los aranceles
Japón se consolida como el principal destino dentro del CPTPP, con compras por US$ 57.3 millones, seguido de cerca por Reino Unido (US$ 48.9 millones) y Canadá (US$ 47.4 millones). México y Chile completan el quinteto de mercados más relevantes. No obstante, el acceso a estos destinos de alto valor está condicionado por barreras tarifarias onerosas. En Japón, la carne bovina uruguaya enfrenta un arancel base del 38.5%, mientras que en Canadá, fuera de una cuota limitada, se aplica una tasa del 26.5%. Incluso en Reino Unido, el prestigioso corte Hilton fuera de cuota paga 12% más un gravamen específico que eleva sustancialmente su costo.
El potencial desbloqueado: entre US$ 35 y 95 millones más al año
Un análisis del Instituto Nacional de Carnes (INAC) de 2022 proyecta el impacto concreto de la adhesión. Según el estudio, los ingresos incrementales para la cadena podrían ubicarse entre US$ 35 y US$ 95 millones anuales, dependiendo del volumen redirigido hacia el bloque. En un escenario máximo, esto representaría un incremento de casi el 50% sobre lo exportado a estos países en 2025. El beneficio no se limita a la rebaja arancelaria; incluye la diversificación de mercados, una mayor facilidad para superar barreras técnicas y un reposicionamiento geopolítico de la carne uruguaya.
Análisis e impacto para los productores
Para el productor ganadero y la industria frigorífica, la entrada al CPTPP se traduce en competitividad y rentabilidad. Actualmente, Uruguay compite en desventaja frente a miembros como Australia o Nueva Zelanda, que ya acceden con aranceles mínimos. La nivelación del campo de juego permitiría capturar un mayor valor en mercados que, en conjunto, importaron US$ 9.000 millones en carne bovina en 2021. La reciente incorporación de Reino Unido, un importador global de primer nivel no considerado en el estudio original, amplía aún más este horizonte. La clave estará en agilizar las negociaciones sanitarias, como con Vietnam –donde el arancel ya es 0% para miembros–, y en capitalizar la «señal política muy buena» que, según Marcelo Secco de ADIFU, representa este avance para la credibilidad internacional de Uruguay.
Fuente original: www.busqueda.com.uy (publicado el 1 de diciembre de 2025)
Foto: Bernard Wortelboer en Unsplash

