Un contingente de aproximadamente 3.000 cabezas de ganado bovino uruguayo, cuyo destino original era Turquía, culminó una extensa odisea marítima con su desembarco en el puerto libio de Misrata. La operación, que se extendió por más de tres semanas, puso a prueba los protocolos de bienestar animal y la logística de la cadena exportadora, uno de los pilares de la economía nacional.
Un viaje marcado por el cambio de rumbo
El embarque partió del Puerto de Montevideo a principios de noviembre con Turquía como objetivo final. Sin embargo, las autoridades sanitarias turcas rechazaron la entrada del ganado, argumentando discrepancias en los certificados de salud. Ante este imprevisto, la nave y su carga viviente debieron permanecer en aguas internacionales mientras se gestionaba una solución. Finalmente, se acordó la redirección a Libia, un mercado que ha incrementado sus compras de carne y ganado en pie en los últimos años.
Impacto y reflexiones para el sector ganadero
Este episodio subraya la vulnerabilidad y complejidad inherente a las exportaciones de ganado en pie, un rubro donde Uruguay es actor global de relevancia. Para los productores y exportadores, el caso evidencia la crítica importancia de la precisión documental y la armonización de requisitos sanitarios entre países. Un rechazo en destino no solo genera pérdidas económicas directas por los costos logísticos adicionales y el estrés animal, sino que también puede afectar la reputación del país como proveedor confiable.
La capacidad de resolver la situación y colocar el ganado en un mercado alternativo en un plazo relativamente breve habla de la resiliencia de la cadena exportadora. No obstante, sirve como recordatorio para reforzar los canales de comunicación con los países compradores y contemplar cláusulas contractuales que cubran estos escenarios de fuerza mayor. La logística marítima especializada y el manejo del ganado a bordo fueron factores clave para minimizar mermas durante el prolongado viaje.
Contexto de un sector clave
Uruguay se posiciona consistentemente entre los principales exportadores mundiales de carne bovina, con envíos que superan las 400.000 toneladas anuales. Las exportaciones de ganado en pie, aunque de menor volumen, representan una alternativa comercial valiosa, dirigida principalmente a mercados de Turquía, el norte de África y Oriente Medio. Estos mercados demandan animales para consumo inmediato o engorde, y su dinamismo es crucial para absorber determinadas categorías de ganado. Mantener y ampliar estos destinos requiere de una diplomacia comercial y sanitaria tan activa como la que permite colocar la carne procesada en los mercados más exigentes.
Fuente original: www.france24.com (publicado el 26 de noviembre de 2025)

