Un pilar estratégico de la ganadería uruguaya
La exportación de ganado en pie se ha consolidado como una política de Estado en Uruguay, generando ingresos superiores a los 350 millones de dólares anuales. Entre el 10% y el 15% de los terneros producidos en el país salen por esta vía, sin que ello haya provocado una reducción del stock ganadero nacional. Por el contrario, el sector ha mantenido un crecimiento sostenido durante las últimas dos décadas, basado en criterios unificados y acuerdos entre el ámbito político y el productivo.
Impacto en los precios y la inversión
Para los productores uruguayos, esta herramienta funciona como un dinamizador clave de los precios. «Si no tuviéramos exportación en pie, ese ternero no nacía», afirma Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU). La demanda externa, ya sea de carne o de animales vivos, genera un efecto positivo en la rentabilidad, incentivando la inversión en preñez y producción. Ferber subraya que «la verdad pasa por el precio y la certeza del productor de que eso se sostiene». Esta estabilidad ha permitido que la cadena ganadera mantenga su volumen, desmintiendo temores sobre una posible desinversión o pérdida de valor agregado.
Lecciones para el sector regional
El modelo uruguayo contrasta con experiencias históricas de la región, donde frecuentemente se han aplicado restricciones a la exportación sin considerar su impacto productivo. En Uruguay, las decisiones de suspender temporalmente la venta de animales vivos —como ocurrió hace cinco meses para contener precios internos— son la excepción y no la regla. El sector mantiene una postura clara: «Mientras no nos toquen la exportación, pueden hacer lo que quieran. Esa guerra la vamos a dar siempre», sentencia Ferber. Esta priorización ha creado un entorno previsible que favorece la planificación a largo plazo.
Coexistencia con la industria frigorífica
Lejos de perjudicar a la industria local, la exportación en pie ha generado una competencia que beneficia al productor. Los frigoríficos deben ofrecer precios más atractivos para asegurar su materia prima, creando un círculo virtuoso. Además, Uruguay demuestra que ambas actividades pueden complementarse: mientras exporta el 70% de su producción ganadera (en pie o faenada), importa cortes de Brasil y Paraguay para moderar precios internos, cubriendo así el 30% de su mercado doméstico. Esta flexibilidad asegura equilibrio entre la demanda externa y el consumo local.
Fuente original: bichosdecampo.com (publicado el 19 de diciembre de 2025)
Foto: Sergio Arteaga en Unsplash

